junio 24, 2011

Sapos y príncipes azules

¿Cómo se habla del amor sin ponerse cursi o caer en los clichés, en las obviedades?

A todas nos educaron con los cuentos de hadas, el príncipe azul, las almas gemelas y demás; pero luego una vive y resulta que la vida tiene mucha más imaginación que Walt Disney y los hermanos Grimm juntos. Yo he tenido discusiones bastante serias con algunas de mis amigas respecto a si desear un compañero de vida es propio de una mujercita idiota o no. Quizá lo sea, aunque me sigue pareciendo que no lo son menos ciertas expresiones que les he oído hasta la hartanza a varias mujeres por ahí, como que es "demasiado pronto" porque acaban de cortar con alguien, como si nos estuviéramos haciendo más jóvenes; o "me dan flojera los hombres", ésta sí es rara... ¿cómo que les dan flojera?; no es lo mismo que les oí decir cuando estaban enamoradas y acababan de pasar una noche con el susodicho; o "todos son iguales".

Sí; aquí es cuando pienso que mi amiga tiene razón: todavía sobran las mujercitas idiotas.

Al final, todas esas expresiones no son sino máscaras para no tener que reconocer lo que sería una tragedia decir en voz alta: "nadie me pela; me siento fea; me han rechazado demasiadas veces, me he encontrado puro orate o gandalla, y tengo miedo", sobre todo eso, "tengo miedo"; primero muertas que aceptarlo.

Y algunos hombres sinceramente no ayudan. Hubo uno  que anduvo detrás de mí con un descaro impresionante por meses; yo en ese tiempo estaba casada, así que na-nai, me daba risa y me ponía nerviosa el tipo -porque sí me gustaba-, pero le seguía diciendo que no. Luego dejé de estar casada y fui, bien mona, bien mensa (lo bueno es que mi santo padre me inculcó la sanísima capacidad de reírme de mí misma y de mis meteduras de pata), a "informarle" que era yo china libre; puso cara de "¿y a mí, qué?" y me mandó un mensaje que hasta ahorita se lleva la palma de las frases hechas asquerosas y patéticas: "Lamento haberte dado la impresión equivocada"... ¡No, bueno!; quedamos como "amigos".

Y luego hubo otro que recientemente me informó que él siempre se sintió mal estando conmigo porque tenía que cuidarse de no lastimarme (sic) y me pidió que me olvide de él, que "rompa la columna a la que me amarran sus recuerdos (sic) (y que conste que el hombre no ve telenovelas... tampoco es que le haga falta) o que acepte su amistad pero libre de cualquier recuerdo que tenga de él. También con ése quedé como amiga.

Esto de "quedar como amigos" me parece de veras muy extraño; o será que, cual le consta a cualquiera que me conozca, yo soy muy apasionada (por cierto, otro hombre me dijo una vez que "tenía que hacer algo al respecto" sólo porque él se sentía remiserable -con buenas razones, me parece- y andaba buscando a quién hacerle la vida miserable, y además sufre de algo así como frigidez emocional, de modo que mi apasionamiento obviamente le molestaba).

El asunto es que para mí la amistad es cosa seria. O más bien, para ser más excata, para mí el amor en cualquiera de sus presentaciones es cosa seria, entendiendo por "seria", incuestionable, reconfortante, alegre, solidaria, generosa hasta su punto máximo, de tiempo completo y sin necesidad de vernos, ni mucho menos, diario. De modo que para mí esos intercambios de "mejor, en lugar de andar juntos, vamos a ser amiguitos", se me figura que abaratan la amistad, la convierten en una baratija que ni a kitch llega, algo que se desgasta en seguida, que tiras a la basura porque se ve deslucida a la primera puesta y no te duele. Además de que nunca se me ocurriría faltarle al respeto a mis amigos de a de veras aceptando "amistades" tibias con hombres cobardes a los que les faltan los que a mí me sobran para decir "no quiero andar contigo y no te quiero volver a ver".

Y esa es la otra, como que nadie quiere herir los sentimientos de nadie; ¿pues cuántos años tenemos? Digo, tampoco hay ninguna necesidad de decirle al otro "estás horrible, piérdete"; pero de que las cosas se pueden -y se deben- decir con claridad, pero claro que se puede. Las mentiras, los eufemismos y los pretextos estaban muy bien para la secundaria, pero a estas alturas del partido, al menos yo definitivamente me he ganado el derecho a decir y que me digan las cosas con honestidad. Nadie se va morir porque lo rechacen, estoy segura.

Total, regresando a las mujercitas idiotas, aclaro: una mujercita idiota es aquella que sueña despierta con la llegada del Hombre de su Vida y parece que vive su vida como si estuviera en terapia ocupacional mientras ÉL llega y que cuando al fin aparece un susodicho con cara de no-sapo, antepone al fulano a absolutamente todo, como si no tuviera vida propia ni tuviera cosas importantes que hacer sola, y a todos los que la rodeamos nos queda clarísimo que no puede vivir sin él. Y, aunque les duela a las féminas léidas y escribidas con las que tiendo a relacionarme, es un hecho que todas hemos sido, en mayor o menor medida, mujercitas idiotas decimonónicas de éstas. Al menos yo, desde luego que sí; prefiero asumirme como tal antes que convertirme en una de esas arpías feminazis que le dicen a quien las quiera escuchar que ellas están muy bien solas; ¡hombre, qué bueno; yo también!, y sin embargo, por supuesto que me gustaría un compañero, para echar desmadre, para hacer causa común contra los ojetes que se le crucen al otro por el camino, para platicar y leer y caminar y comer y hacer el amor y, en resumen, para hacernos la vida más placentera.

Eso es lo que a mí me gustaría: una relación por placer. Desgraciadamente, ¿a quién lo educan para disfrutar, para ser capaz de andar por las calles sintiéndose apapachado por la vida?

En fin; por lo pronto, nada de sapos (estoy segura de que ya cumplimos con nuestra cuota de besar sapos) y nada de príncipes azules porque tienden a desteñirse. Con un hombre normal, riente, que no esté de psiquiátrico y que sea facilito para el placer, me conformo.

Ya platicaremos más al respecto; el asunto promete, promete...

4 comentarios:

  1. Me gusta, solo no estoy de acuerdo en que solo haya sapos o principes, yo he conocido "HOMBRES", así con mayusculas,que valian la pena, claro que normalmente estan ya con pareja, (obvio) pero eso no quiere decir que no existen, solo que no estan a la vista y cuesta trabajo encontralos. Lo mismo pasa con las mujeres, no todas somos mujercitas idiotas y tambien les a ellos les cuesta trabajo encontarlas encontrarlas. Tita

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  2. Guauu... muchas ideas surgen de este escrito y, como dices, no es algo que se discuta fácilmente. Lo que sé es que la primicia básica está en Amarnos a nosotras mismas, aceptarnos, querernos, mimarnos, cuidarnos... sin querer, otros nos están buscando (y no idiotas como los que comentas). Pero eso se ha llamado EGOISMO y tenemos que huir de ello. Como mujeres, nos han enseñado que estamos para dar y consentir; no para recibir y ser consentidas. A seguir en el proceso de vivir a fondo y ser felices.

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  3. David Ortega Moreira ¿era sapo o príncipe y por qué lo dejaste?

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