agosto 05, 2011

A

No he olvidado nada,

mi memoria no titubea ante tus sombras.



Empero,

a diario se suman nuevos matices a contraluz,

complicidades, silencios, acuerdos...



Conozco los guiños de tu sonrisa;

tu cariño se posa en mí, ligero y claro.

Me convidas de tu amistad

como si fuera un dulce y nosotros, niños;

me siento niña ante ti

y vislumbro con facilidad al niño en ti.



No hay amargura en quererte;

sólo confianza,

el deseo siempre vivo de volver a verte,

una vaga inquietud cuando no alcanzo a escucharte

y la certeza, absolutamente infundada,

de sabernos capaces de amarnos



con palabras    con salud    en la vejez    con libros    con música    con risas   
con descaro    con deseo    con abrazos    enojados    cansados    tercos    enfermos   
guapos    mugrosos    felices    bloqueados    satisfechos    tristes    convencidos

y, muy probablemente, para siempre.


1 comentario:

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